De este modo es Aura, el tercer Idôle de Lancôme

En poco más de un par de años Idôle de Lancôme se ha transformado en uno de los perfumes simbólicos de miles y miles de mujeres en el mundo entero. Su frasco, el más fino del planeta (hasta el instante) es de manera perfecta identificable y su aroma, floral, chipre, almizclado y sobre todo “limpio”, abrió una nueva estela aromatizada en el mercado de la perfumería. Todo ello unido a su sostenibilidad (sus frascos son recargables) ha hecho que Idôle sea algo más que un perfume, se ha transformado en una seña para sus fieles. 

Quienes se rindieron, en el mes de agosto del dos mil diecinueve, al Idôle original descubrieron, un año después, con Idôle L’Intense que “su” olor podía ser más fuerte, audaz y también intensa. Y ahora, Lancôme vuelve a asombrar con una nueva integración a esta ya conocida familia. Se trata de Idôle Aura que llega en un nuevo frasco y con una nueva olor mas sin perder el espírítu original. Formulada por las autoras de la olor original, Shyamala Maisondieu, Nadège Le Garlantezec y Adriana Medina, Aura se presenta como una elegía al sol: brillante y lumínica.

Con esta nueva creación, frágil, poderosa y sensual, sus “narices” reinterpretan el carácter floral clean de la olor original en una audaz composición de lumínica intensidad. En la salida hallamos un toque salobre merced a las notas de fleur de sels que explotan acompañadas de bergamota y notas de pera. Como es natural, el propio bouquet de rosas de Idôle está presente en la nueva composición al lado de un dueto de deslumbrantes jazmines que van evolucionando hasta derretirse con la vainilla Bourbon y el acorde de almizcle Clean & Glow, el segundo pilar de la característica estela de Idôle.

Esta nueva olor representa el compromiso de Lancôme con la belleza sustentable. De ahí que ingredientes tan esenciales de Idôle Aura como la esencia de Rosa de Isparta y la infusión de vainilla Bourbon son parte del programa L’Oréal Solidarity Sourcing. Dicho programa tiene como propósito desarrollar ingredientes sustentables que dejen las buenas condiciones laborales y una justa compensación para la gente que los genera aparte de asistir a preservar los ecosistemas locales.

Por ejemplo, la esencia de pétalo de Rosa de Isparta se crea destilando al vapor los pétalos de flores cosechados a mano en los campos de Isparta, donde se halla el centro de cultivo de rosas de Turquía. Para eludir que el sol afecte su aroma, la cosecha se efectúa a la primera hora de la mañana. De esa manera se atrapa todo el frescor de la rosa tal y como si acabase de ser recogida.

Por su parte, la infusión de Jazmín Grandiflorum Indio es el resultado de la maceración del extracto de las flores en alcohol. Únicas y frágiles, las flores se cosechan a mano, una a una, para eludir que se caigan o bien se estropeen. El proceso de superinfusión acentúa las notas del jazmín, manteniéndose el aroma de la flor del campo.

Pero este programa no es el único que se “esconde” tras esta olor. La rosa, protagonista incontrovertible de este perfume, asimismo es el foco de Bring the world to Bloom, una interesante iniciativa cuyo objetivo es resguardar la biodiversidad y los recursos del planeta para las generaciones futuras. Para esto, así como la Organización no Gubernamental Pur Project, en Turquía, impulsan la creación de una cooperativa a fin de que las mujeres de Isparta puedan reunir sus recursos y promocionar la transmisión de sus conocimientos.

En cuanto al frasco, su diseño es leal al original, mas con diferencias sutiles. Ahora su base se ha ampliado sutilmente a fin de que soporte su peso. Con facetas auxiliares, su cristal es transparente y acentúa un brillante juego de luz. En la parte delantera, está alumbrado por un aura blanca iridiscente que desprende un brillo imantado al paso que en la parte posterior, su centro encorvado es de un rosa dorado vibrante.

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